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C a r l o s M e d i n a V i g l i e l m |
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Maestro de música, escultor retratista, pintor, escritor.
Mis días, mi formación, mis obras, mis ídolos. Soy maestro de música y compositor desde 1965. Comencé con trabajos de escultura en madera en 1970. Diez años después incursioné en la literatura, publicando mis primeros trabajos en Suecia, donde estuve radicado durante 18 años. (He publicado diversos trabajos periodísticos y literarios en Suecia, España, Venezuela, Cuba, México, Argentina, Chile y Uruguay) En Suecia recibí formación en Matricería (mecánica de presición, fabricación de matrices y moldes, tratamiento de metales), en dibujo técnico, teatro, fotografía, e impresión gráfica. De regreso a mi país, realicé un curso práctico en fundición de bronce (Fundición Laborde). Trabajo como docente en talleres de música y canto en la Enseñanza Secundaria y Terciaria, continúo publicando trabajos periodísticos y literarios y dedico gran parte del tiempo al diseño y la creación plástica. Soy miembro de la Asociación General de Autores del Uruguay desde 1976, donde he registrado textos, temas musicales y tres obras de teatro: "Clase de Fotografía", "El mensajero de Beirut" y "Orión y las tres Marías" (Ver resumen más abajo). Tengo algunos premios: de música en 1969 en Montevideo (por canción inédita), de fotografía en 1989 (Génova, Italia), un premio literario en 1996 en Montevideo (Narrativa) y un premio en escultura en el 2005 en el XIV Salón de Artes Plásticas del Proyecto Cultural Sur (Brasil). Hay tres esculturas importantes mías en tres plazas de la ciudad de Montevideo. He musicalizado poemas de José Martí (Cuba) , Roque Dalton (El Salvador) , Artur Lundkvist (Suecia) y Ademir Antonio Bacca (Brasil), la pieza "La Calesita rebelde" del uruguayo Mauricio Rosencoff (Suecia 1979), la pieza "Mustafá" del argentino Discépolo (Suecia 1979), un documental sobre el escritor sueco Artur Lundkvist (Suecia 1991), y un documental sobre Ingmar Bergman, dirigido por la cineasta sueca Karin Rydholm (Uruguay 2005). Mis ídolos son María Magdalena (María de Magdala, la mismísima), Sandra Bullock, Ana Belén y Annie Lenox por un lado y Don Quijote, Leonardo da Vinci, Miguel Angel, Oscar Niemeyer, Santiago Calatraba, Beethoven, Los Beatles, Serrat, Sabina, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Ruben Rada, Antonello Venditti, Andrea Bocelli, Chico Buarque, José Martí , Marcos Ana, Gabriel García Márquez, Artur Lundkvist y Jan Guillou. |
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| Poemas | ||
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La marea Metro a metro Van cediendo los árboles. Árbol tras árbol Van cediendo los bosques Ante la marea No de la mar… Tanto la corteza de la tierra Como las gentes Van tomando un color gris, El color del hambre. La misma mar Va cambiando de color Al tiempo que libera un fétido aliento Enfermo de peces muertos. Los pájaros van muriendo Los animales del campo, Los animales de las selvas van muriendo. Pronto habrá que construir un arca Para salvar lo que se pueda Ante el avance de la marea No de la mar… Es una marea letal Peor que todas las mareas Inundaciones y pestes que ha habido. Se anuncia desde muy lejos. Primero con un rumor, Luego con frases repetidas Que de tan repetidas no sólo adormecen Sino que enceguecen. Luego cae una lluvia de bosques enteros Irreconocibles por el color Y por todo lo que encima Les han impreso. Después aparecen. Por fin se dejan ver, Unos seres pequeños, sonrientes y huecos (Jamás podría pensarse Que pudieran causar tanto destrozo). A un costado del lugar que ocupan Van creciendo montañas de desperdicios. Los campos van quedando Cubiertos de asfalto y de basura Y el aire se vuelve irrespirable. No es para menos, Ahí andan esos pequeños monstruos Tratando de darle vida Al cadáver putrefacto de un zar. Hay quienes intentan huir Pero sólo pueden ir hasta un lugar Un poco más allá. También puede uno elegir Que lo alcance la marea Y morir. Pero hay quienes creen firmemente Que la marea se puede detener. No la de la mar, La de los mercaderes.
A ti, mariposa de papel Quizá te sorprendas Cuando al telón azul de la noche Salte, inconciente del dolor, De tocarme en el vacío Un acero inesperado Y me mires, Ojos de corazón asustado, Y vueles después, volarás, Mientras que pise los pasos, Tú volarás, Mientras que en la loca carrera De una carcajada Me haya lanzado a conquistar Las quince baldosas de una vereda, Mientras que haga el amor En la media hora que me queda Hasta la última gota de mi ser Tú volarás de papel Figura inanimada.
Mientras yo comparta un vino Tú volarás de alcohol. Mientras yo huela el humo y las flores Tu sólo las flores, tal cual Volarás, embriagada.
Mientras que sienta mi carne quemada Y un gusto tibio y dulzón, Conciente de que he vivido hasta la muerte, Tú vivirás sólo un instante Regresando del espejo Viendo que has volado sin volar, A la luz artificial, En el vacío verdadero De no haber intentado nunca nada.
Pues mientras me sacuda El frío de la madrugada Y vea partir mi alma En una mezcla de maldición y risotada, Quizá tú existas aún. Pero existir no es vivir. De sólo existir, No queda nada.
Amo la paz Amo la paz De la humilde cabaña Que me abriga. Amo la brisa El perfume de los pinos El agua clara del río Que me trae tu sonrisa Y me lleva las fatigas; El aguardiente de caña Que me entibia la mañana Temprano, camino al monte Acompañado del hacha Pensando en esa muchacha Que me espera.
Pues sin el hacha, que fuera, Sin su filo, qué cabaña… Aunque me duela el dolor De caer la verde rama, Amo el destello en el aire Puro de sabia fragancia.
Los párpados de mi ciudad Van enrejados Y los labios del zaguán Llevan candado. Que los miedos de la gente Se han vuelto tanto Que los miedos de la gente Se han vuelto espanto.
Dicen que acecha un ladrón Dicen que por los tejados. Vigila la gente buena Esperando oír sus pasos. Pero el que roba los sueños Han visto, no va descalzo Pero el que roba los sueños Cuentan, vuela muy alto. Ayer te vi Ibas bien trajeado Sonriente de cimas alcanzadas Cabello estilizado Sobre las sienes plateadas. Aquel cuarto de baldosa Que recuerdo en tu mano una vez Se volvió maleta negra (importada).
Un éxito total de compraventa Parecía elevar tus pasos Iluminados de neón por tu vereda Lejos de los que vamos por la otra, A tranco largo bajo el sol, Consecuentes, ilusos, soñadores, Incurables cultores de la esperanza, Necios continuadores de la historia, Nostálgicos amantes de la palabra cierta, Esa que ha de abrir los ojos al mundo otra vez, Como la luz incandescente de un cometa.
Qué frágil es Tu hegemonía. Qué volátil tu perfume, Tu tarjeta. |
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