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“Los libros son puertas
abiertas que nos conducen a mundos imaginarios,
reales y fantásticos.”
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En mi afán por experimentar con la palabra, e intentar crear un estilo propio, concreto, he hecho muchas pruebas y una de ellas, que para mí ha sido satisfactoria, ha sido la forma de abordar a la hora de escribir un tema como el que subyace en esta novela corta que he titulado El sonido lacónico de las balas. |
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Sinopsis Lu, hijo de la desesperación y el desamparo lucha por salir del coma profundo en el que se encuentra tras un accidente. Una desesperada huida del pasado, y del momento en que se convirtió en un asesino. Anita será su ángel salvador. |
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Reseña de “El sonido lacónico de las balas”, de Salvador Moreno Valencia, por Rubén Sancho Tras las líneas enemigas de la literatura políticamente correcta y sin hacer prisioneros, la prosa de Salvador Moreno Valencia se introduce en los vericuetos de las convicciones sociales y sale victoriosa en su lucha contra lo establecido por el statu quo literario de este país, dando un golpe en la mesa y gritando a los cuatro vientos ¡aquí estoy yo Libre de ataduras estilísticas “El sonido lacónico de las balas” golpea directamente en la línea de flotación del lector, haciéndole hincar la rodilla ante el poder absoluto de Anita, regidora de las vidas de los protagonistas y hacedora latente de nuestra sociedad, para someterse a su díscola voluntad. Es precisamente Anita, y no el resto de secundarios que la acompañan en el viaje, la gran protagonista de esta historia. Presente en cada momento importante de la narración, cuando habla, ejecuta, cuando sentencia, todos escuchan, su voz no emite palabras, emite proyectiles de consecuencias impredecibles. Sus acompañantes en este viaje a lo más execrable de nuestra sociedad son una metáfora intencionada de la juventud ausente que pulula por este mundo sin otro objetivo que el día siguiente, sin otra meta más que olvidar sus propias vidas. Unas vidas que no tienen otro valor más que la bala, real o imaginaria, de una ruleta rusa por jugar, porque Anita sólo es una figura catártica que aúna en una única imagen toda la violencia latente de nuestra sociedad, donde la comunicación cedió el paso a la imposición y la única manera de compartir los sentimientos es a través de la soledad. “El sonido lacónico de las balas” recoge todos estos elementos y los compone en una obra ágil e insinuante, ofreciendo la información justa en cada momento para que el lector vaya descubriendo, al ritmo que marca Lu, el narrador, de dónde viene y hacia dónde va la historia, con una vuelta de tuerca final inesperada que sorprende y remueve las conciencias. En definitiva, una obra que no deja indiferente de un autor imprescindible, que huye de la atonía de nuestras letras, ancladas en genios del pasado y productos prefabricados del presente. |
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El sonido lacónico de las balas De Salvador Moreno Valencia – Bubok 2009 Por Carlos Medina Viglielm Leer y quedar heridos. Una historia de principios del milenio y por quien sabe cuanto. Salvador Moreno Valencia nos abre una puerta, o tal vez no mete por el ojo de la cerradura para que por tres horas, veamos todo eso de lo cual escuchamos el final, dos o tres veces o más al día, en el telediario. Tantas veces que las imágenes pasan a ser apenas un índice en ascenso en las estadísticas. Una historia que, con pocas diferencias, transcurre en Málaga, o en Barcelona, o en París, o en Río, o en Buenos Aires, o en Montevideo o… Los protagonistas son lo que queda entre los desperdicios: daños colaterales del funcionamiento de la sociedad del hiperconsumo. Seres que, en un increíble retroceso histórico, sobreviven comunicándose casi por sonidos guturales, en la búsqueda de carroña para el sustento diario del cuerpo y de sus instintos primarios. Seres que nacen como humanos pero que se parecen cada día más a los gamos o a las hienas. Un relato de tres horas que no se deja abandonar y que, a pesar de la crudeza de las situaciones, se transmite en un lenguaje fluido y por momentos poético. Un relato que nos provoca y nos lastima desde el espejo. Mas un relato, que bien vale la pena conocer. |
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El sonido lacónico de las balas según Ricardo Mena
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